En Arequipa se dice para un beso bien intenso y picante, de esos que te dejan ardiendo y con la cabeza dando vueltas, como si te hubieras mandado rocoto a cucharadas sin avisar. No es romántico de novela, es más bien travieso y con doble sentido. Y sí, da risa porque se entiende al toque.
"Ana me soltó un beso con rocoto y yo quedé tieso, sudando como si me hubiera bajado un rocoto relleno en la picantería, sin agua y sin dignidad."