Se le dice a alguien con cariño, a veces con un puntito de burla, cuando hace algo tan raro, torpe o inesperado que te saca la risa. Es como soltarle un “ay, qué joyita eres”, pero en plan buena onda. En Veracruz suena muy natural para rematar una anécdota chusca sin ponerse pesado.
Se le dice a alguien cuando te cae bien y te parece un encanto, como un halago cariñoso. En Madrid también se suelta con ironía cuando la otra persona la lía o hace algo torpe, rollo: gracias por intentarlo, campeón. Según el tono puede ser súper tierno o una pullita suave, y ahí está la gracia.
Frase utilizada con ironía cuando alguien cree estar haciendo un aporte valioso, pero en realidad está complicando la situación o desconcertando al resto de la pandilla.