Estar bajoneado es andar con el ánimo por el suelo, medio triste y sin muchas ganas de nada. En la Araucanía se usa cuando la realidad te pega un combo en la cara y quedas medio pensativo, medio apenado. Es ese estado en que uno solo quiere algo rico, un abrazo o un ratito de calma para remontar.
En Bolivia se usa para decir que alguien está triste, desanimado o con la energía por el piso, como sin ganas de nada. Es ese mood cuando todo te pesa, hasta levantarte de la cama. No es drama extremo, pero sí un bajón bien marcado, y hay que admitir que la palabra le pega perfecto al sentimiento.