Se dice cuando alguien está empanado, mirando al infinito y sin enterarse de nada, como si tuviera la cabeza en otro planeta. Vamos, que en vez de atender a lo que toca, está a su bola. En Mérida se suelta mucho para pinchar al despistado de turno, y la verdad es que suena fino.
"Quillo, deja de atender al pavo y escucha, que el profe está diciendo lo del examen y tú ahí mirando la pared como si te hablara."