En Santiago del Estero se dice cuando alguien se enciende de golpe, se viene arriba y arranca con toda, como si le hubieran dado cuerda. Puede ser por una canción, una idea, un chisme o porque le pintó la euforia. Es ese momento en que pasás de cero a cien y no hay quien te pare.
"Le dijeron que hoy no laburaba, sonó una chacarera y el loco se arreboló mal, se subió al banco y se puso a zapatear como si fuera el festival."