En Lima, chuparse es ponerse medio (o muy) borracho, normalmente en una reunión con patas, chelas o su buen pisco. No es solo tomar, es pasarte de la raya y acabar con la lengua suelta, cantando, llorando o mandando audios que al día siguiente te dan vergüenza. Clásico plan de sábado que se descontrola.
"En el cumple de Juana nos chupamos feo con pisco y chelas, y acabamos cantando salsa a todo pulmón mientras el vecino golpeaba la pared."