Se dice cuando montas una comilona gigante, de esas con mesa llena, ollas por todos lados y gente repitiendo sin pena. Es plan banquete casero, con excusa o sin excusa, y al final todo el mundo queda explotado y feliz. Muy de reunión familiar, panas y chisme, y sí, suele terminar en siesta obligatoria.
"En casa de la abuela armamos una comelona brutal: hallacas, ensalada y pernil. Los panas repitieron tres veces y el perro quedó tirado en el piso, rendido."