Se dice cuando alguien propone o monta un intercambio de cosas o favores, en plan sin lana de por medio, como de mercado o entre compas. Es el típico: tú me tiras paro con esto y yo te respondo con aquello. Suena muy de barrio y bien práctico, aunque a veces el “trueque” viene medio colmilludo.
"Oye, güey, armamos el trueque: yo te paso mi bici vieja y tú me tiras paro con la mudanza el sábado, ¿jalo o qué?"