Se dice cuando alguien anda en plan fiestero a lo bestia, como si trajera la música prendida en la sangre y cero ganas de irse a dormir. Va de estar bien entrado en la peda, bailando, cantando y haciendo desmadre sin pena. En Yucatán suena muy de cotorreo, de esos días que se alargan solos.
"Ayer vi a Juan y andaba enfiestado como castillo, ya se había echado tres cumbias, gritó viva la jarana y terminó bailando descalzo en el parque con una marquesita en la mano."