Se usa cuando alguien está bien enojado, ardido o de malas, como si de verdad se hubiera pasado de salsa picante y todo le quemara. Es ese coraje que se le nota en la cara, en el tono y hasta en cómo azota las cosas. Es muy del norte y suena fuerte, pero también tiene su toque chistoso cuando no es tan grave.
Tener un humor de perros, estar más cabreado que una olla de presión, como si hubieras mordido un chile bien picante.
Se usa cuando alguien está bien enojado, ardido o con el coraje a tope, como si se hubiera pasado de lanza con el chile más picoso del puesto. Es ese enojo que se le nota en la cara, en la voz y hasta en cómo camina. No es solo molestia leve, es andar enchilado de verdad, casi casi echando humo.