Se dice cuando andás sin un peso, bien quebrado y contando las monedas como si fueran oro. Es ir en modo supervivencia, inventándote la vida para resolver aunque sea lo básico. Aplica para fin de mes, después de una fiesta o cuando te quedaste sin rial. Duele, pero también saca creatividad.
"Mae, ando en plancha desde el viernes, así que nada de bar. Mejor nos vamos al mercado, compramos dos tajadas y armamos el almuerzo con lo que aparezca."