Se dice de alguien que vive en su propio cuento, exagera todo o se arma unas historias dignas de novela. También vale para el que anda de dramático, como si cada cosa fuera una escena importante. Vamos, que está montado en su película y no hay quien lo baje. Y sí, a veces da risa.
Se usa para hablar de alguien que está todo ido, como en su propio mundo, soñando despierto y sin ponerle mucha atención a lo que pasa alrededor. Es como si estuviera metido en una película en su cabeza y la vida real le importara poquito. Muy útil para bajar a tierra a la gente despistada, aunque a veces da hasta ternura.