Se dice cuando alguien anda metido en chismes, en el mitote y el drama del barrio, ya sea porque le encanta andar de metiche o porque siempre termina embarrado en pleitos ajenos. No es que sea un delito, pero sí una señal de que esa persona trae novela diaria y cero paz.
"No manches, Pedro siempre anda en chisme. Ayer se fue a meter donde no lo llamaban y casi arma bronca con la cuñada por andar de lengua larga."