Dícese de la persona que anda coqueteando y saliendo con muchas personas al mismo tiempo, pero sin comprometerse con ninguna. Como quien dice, nadando en muchos mares pero sin echar ancla.
Se dice cuando alguien anda bien corto de lana, casi en ceros, y va sobreviviendo como puede. Implica que no hay para gustos, a veces ni para lo básico, y toca estirar el gasto, pedir fiado o aceptar paro de la banda. No es tragedia, pero sí ese modo austeridad que pega duro.