Se dice cuando alguien anda terco como una mula: necio, atravesado y sin ganas de ceder ni aunque le pongan la evidencia en la cara. Es como ir con la cabeza metida en la pared y encima empujar más fuerte. Se usa mucho para regañar con cariño o con pique, según el tono.
Se usa cuando alguien está reventado de cansancio por trabajar duro todo el día, como si fuera animal de carga. Es currar sin parar, aguantar peso, hacer mandados y favores hasta que el cuerpo ya no da más. Básicamente es estar explotado, pero uno igual se ríe un poco mientras lo dice, porque qué más queda.
Se dice cuando alguien está terco o necio, como una mula que no se quiere mover ni con patadas. Perfecto para describir a esos amigos testarudos.