Dicho bien de Monagas para cuando alguien se arregla demasiado antes de salir, como si fuera a una sesión de fotos y no a la esquina. Implica tardanza, vanidad y ese ritual eterno frente al espejo: perfume, peinado, outfit y pose. Se dice medio en burla, pero con cariño, porque todos conocemos a uno así.
"Mira a Jaime, vale, lleva dos horas lavando el gallo pa' ir a la rumba. Ya se echó perfume tres veces y todavía está cuadrándose el pelo, qué vaina."