Dicho bien sureño para cuando andas feliz, livianito y sin una preocupación encima, como con la guata llena y el corazón contento. Se usa después de comer rico, descansar o pegarse un panorama bueno, cuando todo te da lo mismo pero en el mejor sentido. Suena raro, pero pega fuerte.
"Fuimos a la playa, nos mandamos un curanto y una siesta brígida, y quedé andando con el alma en los chuletones, po."