Se dice de alguien que no puede ver un corrillo sin meterse, siempre pendiente del chisme y de lo que no le importa. Va de conversación en conversación, como cucaracha buscando dónde colarse, y termina enterándose de todo aunque nadie lo haya invitado. Es medio burlón, pero describe perfecto al metiche profesional del barrio.
Expresión muy veracruzana para decir que alguien anda de aquí para allá todo nervioso, sin rumbo claro y medio desesperado, como cucaracha cuando prenden la luz. Se usa tanto para quien está preocupado por algo serio como para el que solo anda haciendo bola sin resolver nada. Y la verdad, la imagen es tan gráfica que hasta da risa.