Dicho bien chileno para cuando algo queda impecable, pulcro y bien presentado, como recién salido del refri, frío y firme. Se usa mucho después de limpiar, ordenar o dejar algo “de vitrina”. Tiene ese tono de orgullo casero, como cuando alguien se raja dejando todo brillante y quiere que se note.
"Le pegué su limpiada a la cocina y hasta la campana quedó brillando. Mi viejo miró y tiró: Mijo, quedó como helaito, la raja."