Se dice cuando alguien anda con una suerte brutal, de esas rachas en las que todo le sale bien: gana rifas, le cae lana, se le acomodan las cosas sin esfuerzo. Es como decir que trae estrella o que anda bendecido, pero en modo bien norteño. Suena medio cotorro, pero se entiende al vuelo.
"No manches, al Miguel le subieron el sueldo, se ganó una tele y todavía le invitaron los tacos. Ese vato anda bien lechero, ya que me pase tantita suerte."