Se dice cuando traes un calorón brutal y andas todo sudado, pegajoso y fastidiado, como si la ropa estorbara y fueras casi encuerado. Es una forma muy sonorense de quejarse del clima cuando el sol anda con todo y ni la sombra te salva. Suena exagerado, pero en Sonora suele ser la pura verdad.
"Compadre, está recio el sol, ando a pura piel, ya me bajé del carro y hasta la gorra se me está derritiendo."