En Anzoátegui se dice cuando alguien se embala hablando o se pone intenso con un tema y no hay quien lo pare. Se queda pegado echando el cuento, repitiendo detalles y alargando la vaina hasta que ya ladilla. No es “quedarse a dormir”, es más bien ponerse necio con la habladera.
"Chamo, Pedrito se alojó con el cuento de la pesca y ya iba por el capítulo diez. Yo quería irme pa' mi casa y el pana seguía, dale que dale, sin respirar."