Se dice para pedir que alguien baje el ritmo y se lo tome con calma, sin estrés ni prisa. Es como decir tranqui, despacio, no te acelerés. Sirve para el trabajo, una discusión o hasta para manejar. Muy de compas, bien relajado, como plan de tarde con fresco y cero drama.
Expresión bien hondureña para pedir calma, bajar revoluciones o que alguien haga algo con más cuidado. Es como decir tranqui, despacio o no te acelerés tanto, ideal cuando el otro va embalado y parece que se va a estrellar con la vida. Suena suave, pero en realidad es una buena jalada de orejas con cariño.