Se dice cuando dejas de darle vueltas a un problema y lo enfrentas de frente, con valor y sin pretextos. Aplica para broncas del trabajo, de la casa o cualquier lío que te trae con el pendiente. Vamos, que en vez de hacerte pato, te pones serio y lo resuelves como se debe.
"Ya estuvo de quejarte del jefe, compa: mañana pides la reunión y lo hablas directo. Eso es agarrar el toro por los cuernos, no andar haciéndote pato."