Dicho bien oriental para cortar una mentira descarada o una excusa chimbo que no se la cree ni tu abuela. Es como soltar un “ajá, sí, cómo no” pero con más picante. Se usa cuando alguien te quiere meter un cuento mal armado y tú lo paras en seco, sin pena y con risa.
"¿Que tú pagaste la cuenta? Verga ventana, si te vi escondiéndote cuando llegó el mesonero, no seas tan fresco."