Se dice cuando alguien se embala hablando, se emociona de más y termina soltando información que no debía. Vamos, que por bocón o por nervios se pasa de la raya y mete la pata a lo grande, dejando a todo el mundo mal parado. Muy de panas para señalar al que se fue de lengua sin freno.
"Chamo, Juan se vino en panes con el profe y soltó que estábamos copiándonos. Nos dejó a todos pegados, qué boconazo."