Se usa para decir que algo no vale nada o que tiene cero importancia. Vamos, que es una porquería o que no merece ni tu tiempo. Es muy mexicana y suena menos pesada que soltar un insulto directo, pero el mensaje llega clarito. Ideal para quejarte de una compra chafa o de un plan malísimo.
"No manches, este cargador del tianguis vale un cacahuate, se calienta y ni carga el cel, pura estafa."