Se dice cuando traes una resaca bien pasada de lanza, de esas que te late la cabeza como si un ratón te estuviera mordisqueando el cerebro por dentro. Es la forma hidrocálida de admitir que ayer te fuiste recio y hoy andas en modo zombi, pidiendo agua, silencio y misericordia.
"No manches, ayer nos fuimos recio con las chelas y hoy traigo un ratón del quince. Pásame un suero y bájale a tu voz, wey, que me retumba todo."