Se dice cuando alguien la pega de pura chiripa, sin mérito ni plan, como si el universo le hubiera guiñado el ojo. Le sale el gol de rebote, le cae el premio sin comprar boleto o lo ascienden porque sí. No es que sea un genio, es que hoy le tocó flauta. Y da una envidia bien sabrosa, la verdad.
Se usa cuando alguien consigue algo de pura chiripa, sin haberlo planeado ni trabajado mucho, como si agarrara una flauta al tuntún y le saliera una melodía perfecta. Es para esos momentos en que uno mismo sabe que no fue talento ni esfuerzo, solo suerte descarada, y aun así se hace el loco como si todo hubiera estado bajo control.