Se dice cuando alguien por fin se anima a acercarse y hablarle a su crush, como quien toca el timbre y se avienta a ver qué pasa. Va de juntar valor, dejar la pena y dar el primer paso, ya sea en persona o por mensaje. Suena muy chilango y medio juguetón, perfecto para empujar al compa indeciso.
"Ya, güey, deja de stalkeárla y tírale el timbre de una vez, invítala por unos tacos y a ver si pega el chicle."