En Venezuela se usa para hablar de un gato pequeño o un felino enano, casi siempre con tono cariñoso o juguetón. También puede usarse para referirse a un niño travieso que anda correteando por todos lados. Es de esas palabras que suenan tiernas, pero igual el tigrito te puede arañar feo, ojo ahí.
Un tigrito es un apodo cariñoso y medio fastidioso para el que vive curucuteando lo ajeno, siempre pendiente del chisme y metiendo la nariz donde no lo invitan. Es como el reportero no oficial del barrio, se entera de todo antes que nadie y encima disfruta el salseo, que tampoco es que se queje mucho.