Se dice de alguien que tiene mucho valor, mucha cara o un puntín de temeridad. Vamos, que hace algo que a la mayoría le daría corte o miedo, y encima se queda tan pancho. Es una forma asturiana y muy de guasa de decir tener huevos, pero con gaita y retranca.
"Plantarte en la fiesta con la ex y pedirle al DJ una de Melendi... Hay que tener un par de gaites, guaje."