En Santa Fe se usa para decir que te pegó un hambre tremenda, de esas que aparecen de golpe y te dejan pensando solo en morfar. Es el típico momento post birra, post salida o a la madrugada cuando el estómago te hace huelga y necesitás algo ya. No es tristeza, es bajón de comida.
"Che, cortemos y vayamos por unos lomitos, tengo un bajón terrible. Si no como algo ya, me desmayo en la vereda y me levanta la policía."