Se dice de alguien que anda distraído, volando, sin poner atención o yendo de un lado a otro sin rumbo. Como un papalote en el aire, nomás a merced del viento. En Hidalgo suena muy de barrio y sirve para echar carrilla leve cuando alguien se pierde en sus ideas o se cuelga bien gacho.
Se dice cuando alguien anda en la luna, bien distraído o con la mente en otro lado, como papalote que se te suelta y se va quién sabe a dónde. Aplica para el que no pone atención, se tarda mil en lo más simple o va caminando como sin rumbo. Suena regañón, pero da risa.