Se dice de alguien que anda agrandado, altanero y con el ego por las nubes, como si le hubieran puesto una corona. Normalmente pasa cuando le sale algo bacán, le llega una buena noticia o se pega un golpe de suerte, y desde ahí no baja la nariz. Es medio en talla, pero igual lo deja en evidencia.
"Desde que lo ascendieron en la pega, el compadre anda con la cara de oro, saludando como famoso y presumiendo la camioneta nueva en la plaza."