Se dice de alguien que está despistado, con la cabeza en Cuenca y pensando en mil historias menos en lo que toca. Vamos, que no se entera de la misa la mitad y va a su bola. Muy útil para meterle un toque cariñoso a quien está en modo nube y no arrima el hombro.
"Manolo, deja ya las moscas en el cerebro y ven pa’cá, que la cosecha no se hace sola y luego vamos corriendo como gallinas sin cabeza."