Se dice de alguien que ya va alegre o medio piripi por culpa de la sidra, normalmente después de unos cuantos culines bien escanciados en una espicha o en el chigre. No es que esté borrachísimo, es más ese puntín feliz en el que te vienes arriba, cantas y te crees el rey del prau. Y oye, se entiende.
"Salimos del chigre y Dani ya tiene la sidra a punto, va escanciando aire, cantando y diciendo que mañana madruga, pero ni de coña."