Se dice cuando alguien habla fatal, como si tuviera la boca pastosa y las palabras se le quedaran pegadas. Suele pasar por ir medio borracho, estar recién despertado, tener sueño o estar colocadillo. Vamos, que intenta explicarse pero no se le entiende ni papa y suelta un batiburrillo que da hasta risa.
Se dice cuando alguien habla fatal, como con la lengua pesada, y se le traba todo. Puede ser por estar medio en pedo, por cansancio, por nervios o porque se mandó a hablar a mil y se le hizo un nudo. Vamos, que no se le entiende un carajo y parece que tuviera la lengua hecha un trapo.