Se dice cuando quedas hecho bolsa y literalmente cubierto de tierra o arena, típico del norte: una caminata, un viento brígido y listo, pareces empanizado. Es bien de Atacama y del desierto en general, para describir ese look post-duna que no se arregla ni sacudiéndote diez veces. Y sí, tiene su encanto.
"Fuimos a las dunas un ratito y volví tapa'o de polvo, con la cara blanca y el pelo crujiente. Mi mamá me miró y dijo: ya, campeón, directo a la ducha, ni saludís."