Se usa para decir que alguien quedó reventado, sin energía y fuera de combate, como con la batería en cero. Puede ser por una rumba, una jornada de trabajo pesada o hasta por una caminata bajo ese sol que no perdona. Es bien de calle y suena a que te desinflaste como caucho. Y sí, da risa.
"Chamo, ayer me puse a cargar sacos en el mercado y quedé ta' ponchao, llegué a la casa y me dormí vestido."