En Nariño se le dice así a alguien que es bien tacaño, de los que no aflojan un peso ni aunque les estén cobrando la entrada al cielo. Es el típico que se hace el loco cuando toca poner para la vaca, la ronda o la cuenta. Suena burlón y sirve para echarle presión con humor.
"Oe, Camilo, no seas una vaca y suelte pa’ la vuelta, que cuando llega la cuenta te haces el desaparecido y quedamos pagando los mismos."