Se dice de alguien que va siempre despistado, en su mundo, como si tuviera la cabeza en las nubes y no se enterara de la misa la mitad. No es un insulto gordo, más bien una pullita cariñosa para el colega que pierde las llaves, se deja el móvil en el bar y llega tarde sin saber por qué.
"Manolo, no seas piliño, pilla el paraguas y las llaves, que luego sales a por pan y vuelves calado y sin enterarte de nada."