En Trujillo se dice que alguien está doblado cuando ha quedado reventado después de una noche intensa de juerga, chamba o cualquier paliza de cansancio. Es ese estado en el que el cuerpo ya no da más, la cara parece mapa y solo quieres cama. Suena gracioso, pero cuando te pasa, ni risa te da.
En Mérida se dice que alguien está doblado cuando anda reventado del cansancio, todo chueco, sin fuerzas y con ganas de tirarse en la hamaca y no pararse en todo el día. Es como si el cuerpo ya no respondiera y solo quisiera modo off. Suena chistoso, pero cuando te pasa, no tiene nada de gracioso.