Se dice de alguien de Castilla-La Mancha que es un crack: apañado, buena gente y siempre dispuesto a echarte un cable sin poner pegas. Vamos, de los que no se encuentran todos los días y te arreglan el marrón con una sonrisa. Es un piropo con orgullo manchego, y bien merecido.
"Ese Pedro es un manchego de oro, se plantó en mi casa, cargó el armario por las escaleras y encima me dijo que no le debía ni una caña."