Se dice de algo o alguien que es muy difícil de superar, convencer o sacar adelante. Vamos, que es duro de roer: un examen que te revienta, un profe que no regala ni una décima o un jefe que te pone pegas hasta por respirar. Muy de Madrid y muy de sufrir, la verdad.
En Durango se le dice a alguien que es un hueso cuando es bien difícil de tratar o de sacarle algo, ya sea porque trae un carácter duro, anda de malas o nomás no coopera. También puede sonar a que es terco y no se deja. No es insulto mortal, pero sí te avisa: con esa persona, con cuidado.