Se usa cuando te metes en la plática o en la ocurrencia de alguien aunque sepas que es puro cuento o no estés muy convencido. Básicamente le sigues la corriente para no cortar el cotorreo, para que el compa no se agüite o porque la historia está tan ridícula que hasta da gusto inflarla tantito.
Se usa cuando haces como que entiendes o compartes lo que dice alguien, aunque por dentro estés más perdido que un pulpo en un garaje. Es ir con la corriente para no cortar el buen rollo, evitar movidas o simplemente porque te da pereza llevar la contraria. Y oye, a veces hasta tiene su punto divertido.