Se dice cuando le das la razón a alguien o le sigues el juego aunque por dentro no te lo creas ni tantito. Es como asentir para no armar clavo, para no llevarle la contraria o para que el cuate se quede tranquilo con su historia. A veces es por educación, otras por puro vacile, vos sabés.
Se dice cuando, en vez de llevar la contraria o armar debate, te adaptas a lo que el otro propone o dice. A veces es por educación, otras por flojera, y otras porque ni entiendes bien el tema pero igual vas diciendo que sí para no quedar como perdido. Vamos, dejarse llevar y no complicarse.