Se dice cuando alguien se pasa de rosca y acaba reventado, sin energía, o metido en un lío por haber hecho de más. Puede ser por fiesta, chamba, deporte o por querer lucirse y terminar pagando el precio. Es como decir que se quedó sin gasolina y ya no da ni para saludar.
"Ayer Juanito se metió su tono, luego quiso seguirla en la cancha y al final se fue en llanta, hoy no se levanta ni con caldo de gallina."