Se dice cuando por metiche, curioso o travieso te metes donde no te llaman y acabas en un lío bien feo. Es como buscarte el problema solito por andar husmeando, y luego toca aguantar las consecuencias. Muy de barrio, con ese sabor piurano de advertencia: no te hagas el vivo si no vas a aguantar.
En Áncash se dice cuando te vas de juerga sin freno y acabas amaneciendo en la calle, con la voz rota y cero dignidad. Es salir a tomar, bailar y seguirla hasta que cante el gallo, normalmente en mancha y con anécdotas que al día siguiente dan vergüenza ajena. Vamos, una noche larga de las buenas.