Apodo medio cariñoso para la persona que se las da de sabelotodo y siempre tiene la respuesta lista, aunque nadie se la haya pedido. No va con mala leche, más bien es para vacilarla entre amigos cuando se pone intensa corrigiendo o explicando todo. Si te dicen saberina, ríete y baja un cambio.
"Ya pues, saberina, deja de corregir hasta las reglas del sapito y juega nomás, que acá vinimos a reírnos, no a dar clase."